Una mentira que costó millones de dolores y billones de dólares
Una estatua de Saddam es derribada en abril de 2003. | Reuters.
▪ A diez de años del inicio de la invasión a Irak, el terrorismo parece no haber acabado en ese país, donde los ataques suicidas o con coches bomba siguen causando muertes. La intervención de EE. UU. y sus aliados de la OTAN, decidida a partir de las supuestas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, arrojan un costo en vidas demasiado alto que los iraquíes siguen pagando.




