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El Pelafustán

2.9.16

El día triste de Brasil


































Protesta contra la destitución de Rousseff. | EFE

El autor califica de sicarios a los senadores que votaron la destitución de Dilma Rousseff de la Presidencia. Crearon una farsa e hicieron pedazos la Constitución. Golpe parlamentario, esa es la palabra correcta. 

Leonardo Boff * | CARTA MAIOR

Y sucedió que en aquellos días, sicarios se disfrazaron de senadores en gran número, no todos, y decidieron atacar a una dama honrada e incorruptible que les cortaba el paso para llegar al poder del Estado. A partir del Estado harían lo que siempre hicieron: aprovecharse de los bienes públicos para autoenriquecerse, escapar desesperadamente del brazo de la Justicia y llevar adelante su situación de privilegio siempre a costa del pueblo pobre que quieren mantener lejos, en las periferias, un ejército de reserva útil para su servicio, casi como esclavos.
Desangraron a la dama incorruptible y honrada bajo el pretexto de que sus prácticas fiscales eran crimen, cosa que los mayores especialistas en derecho y economía –…así como instancias oficiales– negaron. Crearon una farsa e hicieron pedazos la Constitución. Destituir una presidenta sin delito comprobado, es golpe. Golpe parlamentario: esa es la palabra correcta a ser usada.
Se mostraban felices, diciendo hipócritamente que se sentían mal, pero hablando de que inauguraban una “era, una nueva primavera, el comienzo de un nuevo Brasil próspero y justo”. Mentira.
El plan “Un puente para el futuro”, en realidad, es un puente al atraso porque trata de deshacer los avances que los trabajadores, las mujeres, los negros, los pueblos indígenas, la población LGBT, los pobres e “invisibles” alcanzaron, por primera vez en nuestra historia, en el ámbito de la inclusión social, los salarios, la salud, la educación, las leyes laborales, las jubilaciones y el acceso a la enseñanza técnica y superior. Y lo más grave: quieren mantenerlos en el analfabetismo porque así quedan silenciados e incapaces de reclamar derechos y dignidad.
Ahora lo que importa es el Mercado. Quien quiera salud, que vaya al Mercado y pague. Quien quiera estudiar en la universidad, que vaya al Mercado y pague. Todas las cosas se convertirán en mercadería a ser vendida y comprada. ¿Se compra dignidad? ¿Se compra solidaridad? ¿Se paga por el amor? No importa. Son cosas que para ellos no entran en la contabilidad. Pero ¿alguien puede vivir y ser feliz sin todo eso?
En los albores de la conquista y dominación de México, en 1520, sucedió “la noche triste” cuando gran parte del ejército español fue diezmado. Hoy, en 2016, tenemos “el día triste” en el que una presidenta fue injustamente retirada del poder conquistado en las urnas.

* Profesor emérito de ética de la UERJ y escritor.
Traducción Pressenza

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