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El Pelafustán

16.10.13

Margarita Belén y el horror interminable


El monumento que recuerda a los fusilados en 1976. 

Testigos señalaron al regimiento de La Liguria, en Resistencia, como un centro de torturas durante la dictadura cívico-militar. Identificaron un galpón donde "depositaban los cuerpos, desnudos y lavados". Fue durante un reconocimiento como parte de la investigación de la matanza de 22 presos políticos de diciembre de 1976.


Hernán Álvarez | Contacto | @hernanescribe



Exconscriptos reconocieron las instalaciones del regimiento La Liguria de Resistencia, Chaco, como un centro clandestino donde se “apilaban cuerpos de jóvenes desnudos”, al participar de las inspecciones judiciales por la masacre de Margarita Belén, en la que fueron fusilados 22 presos políticos en 1976.
La Justicia Federal de Resistencia avanza en una investigación para determinar el destino de una quincena de cuerpos de militantes políticos fusilados por un comando del Ejército y la Policía chaqueña entre el 12 y 13 de diciembre de aquel año: once cadáveres fueron entregados a familiares, pero otros permanecen desaparecidos.
La Justicia puso en duda los números de la lista oficial y busca ahora una decena de cuerpos más de detenidos, que podrían estar vinculados a ese crimen de la última dictadura militar en Chaco.
El juez federal Carlos Skidelsky, fiscales y abogados, encabezaron un reconocimiento del predio militar La Liguria con tres testigos que habían hecho el servicio militar en 1976 en ese lugar.
En esa inspección, los exconscriptos manifestaron como testigos que un galpón ubicado en el predio La Liguria fue el lugar donde se depositaron los cuerpos de jóvenes desnudos y lavados, apilados hasta un metro y medio de alto.
 “Pudimos ver que una fuerte custodia de oficiales permanecía durante varias horas en el galpón y que los cuerpos estaban apilados, desnudos y se notaba que eran jóvenes; uno era de una mujer”, relató uno de los testigos.
Esta revelación hace sospechar a los investigadores que, luego del fusilamiento, los represores les quitaban la ropa a las víctimas y lavaban los cuerpos para entregarlos a sus familiares.
Los fiscales se manifestaron sorprendidos por la libertad y claridad con la que hablaban los excolimbas pese a que en el procedimiento realizado participaron también seis oficiales del Ejército.  
El fusilamiento se ejecutó en Margarita Belén, a unos 20 kilómetros del cuartel, y los cuerpos fueron trasladados en camiones y ambulancias para su reconocimiento en ese galpón, donde funcionaba una oficina de sanidad policial.
Otro de los aportes de estos tres exsoldados es que La Liguria también funcionó como un centro de torturas y que el estaqueo de los militantes detenidos era una práctica  habitual.
Estos testigos relataron que una metodología consistía en estaquear a los detenidos luego de sesiones de torturas con golpes y los tapaban con una carpa, al ras del cuerpo, para que el sol levantara temperatura, en pleno verano y con 38 o 40 grados, y se sintiera un dolor todavía más intenso.
En la misma investigación declaró también un vecino de Resistencia, que aseguró que un personal civil que trabajaba en el cuartel y que era su amigo, ya fallecido, le confesó que en ese predio, en uno de sus vértices, también existen tumbas NN, por lo que no se descarta encontrar fosas comunes.
Ahora, los investigadores esperan que llegue a la capital chaqueña el Equipo Argentino de Antropología Forense para comenzar la búsqueda de cuerpos en el cuartel.
Esta investigación se desprende de la megacausa Margarita Belén, por la que ya fueron condenados en 2011 ocho represores a prisión perpetua, por “once homicidios agravados por alevosía y por el número de participantes, en concurso real con privación ilegítima de la libertad agravada”.
Los exmilitares condenados a perpetua son Gustavo Athos Renes, Horacio Losito, Aldo Martínez Segon, Jorge Carnero Sabol, Ricardo Reyes, Germán Riquelme, Ernesto Simoni y Luis Alberto Patetta.
De acuerdo a esa sentencia, confirmada por la Cámara de Casación Penal, todos ellos cumplían funciones en distintas dependencias del Ejército entre Chaco y Corrientes, al tiempo que fueron acusados de organizar los secuestros, las detenciones ilegales y perpetrar severas torturas a sobrevivientes y a los que finalmente fueron fusilados.

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