La Sra. Duhalde
Chiche, con su esposo, Eduardo Duhalde.
▪ Marta Dillon opina aquí sobre las infortunadas, anacrónicas y misóginas reflexiones de Hilda González de Duhalde sobre la participación de las mujeres en la política. Chiche mandó de vuelta a casa a las dirigentes, a atender a los hijos y a esperar a sus maridos. Y se puso a tono con los insultos a la Presidenta, a quien acusó de actuar solo con el lóbulo emocional.